sábado, 30 de enero de 2010

Querer


Querer.

Quiero.

Yo quiero.

Yo quiero saber acertar.

Yo quiero fallar, y saber corregir mi error.

Yo quiero perdonar.

Yo quiero querer.

Yo quiero amar.

Yo quiero viajar.

Yo quiero ir a África.

Yo quiero ir a América.

Yo quiero ir a Asia.

Yo quiero recorrer Europa.

Yo quiero perderme en Oceanía.

Yo quiero saltar.

Yo quiero llorar.

Yo quiero reír.

Yo quiero sentir.

Yo quiero volver a subirme a un escenario.

Yo quiero volver a hacer teatro.

Yo quiero escribir.

Yo quiero publicar.

Yo quiero escribir un libro.

Yo quiero ver pobreza y darme cuenta realmente de que el mundo necesita un cambio.

Yo quiero luchar contra la hipocresía.

Yo quiero ser padre.

Yo quiero tener hijos.

Yo quiero ver el amanecer en una playa.

Yo quiero ir a las montañas.

Yo quiero hacer el camino de Santiago.

Yo quiero hacer cosas solo.

Yo quiero hacer cosas acompañados.

Yo quiero ir a la Universidad.

Yo quiero hacer el amor.

Yo quiero que me hagan el amor.

Yo quiero perderme en la mirada de alguien.

Yo quiero no peder a personas que son muy importantes para mí.

Yo quiero poder conocer a algunas personas.

Yo quiero hacer muchas cosas.

Yo quiero querer hacerlas.

Yo quiero cumplir mis sueños.

Yo quiero vivir la vida.

Yo quiero comerme el mundo.

Porque me enamoré de la vida y ahora no paro de pensar en ella y en cómo entregarme a ella.

domingo, 24 de enero de 2010

Diferenciar

Nacemos y crecemos. Y conforme crecemos la gente va teniendo unas expectativas con respecto a nuestro futuro. Nos quieren y quieren el bien para nosotros. Pero a veces esas expectativas no coinciden con las nuestras, e incluso llegamos a renunciar a las nuestras por las suyas.
Pero hay que saber diferenciar entre lo que es lógico y lo que no, si ambas expectativas son buenas, ¿por qué renunciar a nuestros sueños por cumplir los de otros? Cada persona es responsable de sus decisiones, y tendrá que rendir cuentas con los resultados de estas mismas.
Esas personas ya viven su vida, y por regla general nuestras decisiones personales no les afectan, somos nosotros los que sufrimos las consecuencias.
Yo podría aceptar un error mio, pero no podría vivir sabiendo que cometí un fallo por traicionarme a mi mismo.
Sé libre, responsable, coherente, razonable y ante todo fiel contigo mismo.

domingo, 10 de enero de 2010

Vaticinar


Cierro los ojos y me doy cuenta de que los meses vuelan. Cuando era pequeño recuerdo que mi madre siempre decía que los años pasaban muy rápido y que nos hacíamos mayores muy rápidamente. Para a mi aquello me resultaba una exageración más que desde mi punto de vista siempre hacían los mayores. Hoy quizás no sea muy mayor aún, y aunque aún me queda toda una vida por delante, el tiempo me resulta cada vez más y más fugaz. Y es esa fugacidad que da sentido a la vida la que me aterroriza. Aunque las fuerzas y el optimismo acaban por volver a mi con una sonrisa y un paso hacia delante, el miedo está ahí.
En cinco meses romperé con muchos de los esquemas con los que he lidiado durante mucho tiempo en algunos sentidos de mi vida. Cada instante, cada segundo, cada persona, cada lugar es diferente. Cambiamos, evolucionamos, pero el esquema ha sido siempre el mismo. He vivido durante diecisiete años en la misma casa, con las mismas personas, quizás las cosas cada año hayan cambiado en muchos sentidos, pero cada septiembre empezaba un nuevo curso. Horas de estudio, de esfuerzo, de aprendizaje. Esperaba la llegada del fin de semana para poder disfrutar con los amigos y descansar. Las navidades, la semana santa, el verano. En cinco meses dejaré atrás el instituto, y tendré que elegir el siguiente destino, dejar atrás la ciudad, aunque obviamente volveré será un cambio importante. Nueva gente, nuevas caras, nuevas calles, mucha novedad.
Estoy ansioso por dar ese paso, pero en esta vida todo lo nuevo supone una inseguridad y un miedo, al menos al principio.
Pero a pesar de todo, no será ni más ni menos que una nueva oportunidad entre la vida y yo. Si se quiere, se puede conservar todo aquello que se quiera conservar, aunque suponga mucho esfuerzo, pero se puede. Y se puede ganar mucho.
Pero a fin de cuentas el miedo será combatido por las ganas de vivir y como siempre, ¡De ser feliz!

viernes, 8 de enero de 2010

Contabilizar


[...] Es en el presente donde está el secreto; si prestas atención al presente, podrás mejorarlo. Y si mejoras el presente, lo que sucederá después también será mejor. Olvida el futuro y vive cada día de tu vida en las enseñanzas [...]

Paulo Coelho, "El alquimista".

Cada día, cada segundo, cada gesto, cada palabra cuenta... Todo trae sus consecuencias, todo trae sus frutos.

Haber


Hay personas de todos los tipos. Pero hoy me gustaría hablar de esas personas que consiguen tocarte el alma.
Son personas que pueden haber estado siempre ahí o personas que pueden aparecer en tu vida cuando menos te lo esperas.
Son personas que llegan a conocerte de tal forma que ante ellas te sientes desnudo.
Son personas que llegan en los momentos más inesperados, cuando menos te lo esperas.
Personas profundas, que te deslumbran de una manera especial. Son cristalinas y no pretenden fingir ser nada de lo que no son. Personas puras que no se caracterizan por su maldad sino por su bondad.
Poco a poco esas personas van entrando dentro de ti sin que te des cuenta, y el día menos esperado te hacen vibrar con una sonrisa, con una caricia.
Su presencia puede ser continua o distante, pero el lazo no se rompe porque se da todo por mantener viva la llama de esa relación. Son personas cuya presencia de una forma u otra son necesarias en tu vida.
Son personas que se recuerdan con una sonrisa en la cara por muchos años que pasen.
Hay personas, que llegan a tocarnos hondo...

Sentir


Cierra los ojos y por unos instantes deja todo lo que te rodea atrás para centrarte en todo lo que te ha hecho llegar hasta dónde estás.
Recuerdas.
Sientes.
Extrañas.
Sientes miedo.
Recobras energías.
Ríes.
Lloras.
Sientes como la vida recorre cada poro de tu piel, tu respiración se relaja y las imágenes pasan por tu mente una tras otra.
Este año, en mi caso, ha sido un buen año. Si he de sentirme orgulloso por algo ha de ser por la gran familia que tengo y que hace que todas mis expectativas estén cada día más cerca de cumplirse. A nivel personal, he de decir que me siento muy afortunado por tener los amigos que tengo. Apoyan, escuchan, hablan, y sobre todo siempre miran por tu bien. Están en las buenas y en las malas. Se ríen conmigo, pero también lloran conmigo.
He cometido fallos, muchos, demasiados. He caído. Me he sentido mal. Pero siempre ha habido algo que me ha hecho levantarme y seguir adelante: la fuerza de voluntad. En mi opinión el ser humano no es perfecto, y por tanto comete fallos. No sé por qué estamos aquí y ni si quiera nada me asegura que vaya a tener algo después de esto, solo sé que me han dado la oportunidad de vivir una vida, ya sea corta o longeva, pero a fin de cuentas una sola vida. Quizás un día cierre los ojos para siempre y no los vuelva a abrir y todo lo que he estado construyendo durante años se venga abajo y nada quede. Pero sí quedará, quizás yo no, pero si quedará todo lo que haga, todo el amor, y todo lo También quedarán los bienes materiales que tanto codiciamos pero ya no tendrán valor. Lo único que tendrá valor serán las personas, los sentimientos, mi mundo. Hay que vivir la vida, apreciar cada momento, cada instante, disfrutar de lo que verdaderamente vale e importa, tener una vida plena y darle sentido al sin sentido que nos han regalado, porque sino no habremos vivido, tan solo habremos nacido y muerto. Crea una fachada, vive por el resto y el resto será quién te domine, la casa se vendrá abajo y lo único que quedará será una fachada.
Vive por ti, sin importar la fachada, el que dirán, y tu casa tendrá unos muros tan sólidos que podrá soportar todo lo que se le eche encima.
Podrás fallar y equivocarte pero tan solo si de verdad estás arrepentido, te levantarás, rectificarás y aprenderás.

La vida, está para saber vivirla. Sino habrás muerto sin haber vivido.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Iluminar


Cierra los ojos, inspira hondo, cree en ti, cree en mi, lucha, luchemos, abre la ventana, deja que entre la luz, deja que nos ilumine...
¡Bésame!
¡Acariciame!
¡Abrázame!
Huele mis besos y siente la salitre.
Deja que la luz ilumine tu cordura y la convierta en locura, porque no hay más cuerdo que el que no cree en la cordura.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Destruir


Para Vicente Aleixandre el amor era igual a la destrucción.
Esto choca.
Impacta.
Impresiona.
Nos hace reflexionar,
Pero tiene razón...
Porque para Vicente Aleixandre la destrucción, tiene otro significado.
Para Vicente Aleixandre el amor es la destrucción de dos cuerpos y la reconstrucción de los pedazos en uno solo, llegando a la fusión de ambos individuos.

Desear


En estos últimos años la Navidad se ha vuelto cada vez más consumista. Se empieza a vender antes con el único objetivo de vender más. Desde octubre ya empiezan a bombardear las televisiones con anuncios recordandote que tan solo quedan tres meses para la Navidad.
Para mi, la Navidad es la misma siempre y sigo cada año esperandola con más y más ilusión.
Me emociono cada año cuando ponemos el Belén con sus pastores, los reyes magos, el establo, los animalitos, las luces... Poco a poco el ambiente se va cargando de ilusión. Empiezan a llegar familiares y llegan las risas, los abrazos y los buenos momentos que siempre te dejan un dulce sabor de boca.
Llega Nochebuena y empezamos con las comidas familiares en las que las horas y horas de charla fluyen y fluyen hasta muy entrada la noche.
Se va acercando el fin de año y es tiempo de reflexión, mirar a trás y mirar hacia delante... Miles de buenos y malos momentos, miles de preguntas, de miedos, de soluciones y de sueños... Sobre todo eso: Sueños. La ilusión nos llena y por fín nos hace sonreir.
Villancicos, familia, amigos, tiempo para descansar, frío fuera y calor dentro, luces, árboles, pero sobre todo lo que me gusta de la Navidad es que parece que por unos pocos días en el año esa ilusión está latente en casi todos, destacan las sonrisas y los sinceros abrazos... ah, por no olvidarnos de las inocentes miradas de los niños.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Fluir


El amor no es ni más, ni menos que el flujo del agua.
Porque el amor es como el agua, forma una parte muy importante de nuestras vidas y siempre está ahí.
El agua puede congelarse, fragmentándose e hiriéndonos poco a poco por dentro.
También puede derretirse, curando "las destrozadas tierras" que nos componen.
Puede fluir lento o como un torrente, llegando incluso a formarse tsunamis en nuestro interior. Tsunamis que chocan con nuestra piel, luchando por salir, teniendo en su propio fin el mayor de los goces.
Por que el amor es eso, agua que se congela y descongela en nuestro interior.